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Una tarde con las alpacas
Escribo historias oscuras. Personas que desaparecen. Puertas que se cierran detrás de alguien. Aquella tarde no pensé ni una sola línea de todo eso, porque un animal con una cara muy seria y unas orejas muy suaves me miró como si la que hubiera que explicar aquí fuera yo.
Qué tarde fue aquella
La Alpaka Alm Leonberg había invitado a una tarde informativa: viernes, 31 de julio de 2026, de 16 a 18 h, en el Falchenrot, 71229 Leonberg. En el cartel que está abajo, junto al camino, se lee la frase que más nos gustó: «400 metros más arriba». Así que se sube todavía un trecho y ya se ha llegado.
No fue un mercado ni un espectáculo. Fue una tarde abierta: acercarse, ver el terreno, hacer preguntas, conocer a los animales. Justo esa clase de actos a los que se va sin ningún plan y de los que se vuelve con un niño de la mano y heno en el pantalón.
Las alpacas son criaturas asombrosamente tranquilas
Quien las ve de cerca por primera vez espera algo caprino: empujones, una curiosidad que da topetazos. Las alpacas no hacen nada de eso. Se acercan despacio, miran largo rato y deciden ellas mismas cuándo están lo bastante cerca. Los niños que por lo general no se están quietos ni un segundo se quedan callados sin proponérselo. Lo observé dos veces aquella tarde, y las dos veces me dejó pasmada.
Pudimos llevar un animal de la cabezada un trecho del camino. Llevar una alpaca significa, sobre todo, ajustarse al paso del animal. No tira, pero tampoco se queda simplemente plantada cuando se le pide como es debido. Va contigo si te cree.
El vídeo está alojado en Instagram. Solo se carga desde allí cuando pulsas reproducir; antes no se establece ninguna conexión. Más detalles en la declaración de protección de datos (en alemán).
Las personas que hay detrás
Una granja así no funciona sola. Aquella tarde conocimos a la mujer que dirige la Alm, y se tomó su tiempo para cada pregunta, también para las de los niños que querían saber por tercera vez si una alpaca escupe de verdad. (Respuesta: en realidad solo entre ellas, y casi siempre cuando se trata de la comida.)
En el cartel, junto al emblema de la Alm, hay un segundo logotipo: el de una institución que atiende a personas. Se le nota al lugar que no está pensado solo para los animales, sino también para la gente que viene a verlos. Creo que esa es la verdadera razón de que allí haya tanta calma.
Por qué esto está aquí, en el blog
Porque desde hace años Leonberg no es para mí solo el sitio donde vivo, sino un escenario. El Pomeranzengarten, las escaleras del ayuntamiento, la luz sobre el valle: mucho de eso está desde hace tiempo en mis libros, casi siempre unos grados más oscuro de lo que es en realidad. La Alm no está en ningún libro. Todavía no.
Y a veces sienta bien, sin más, pasar una tarde entera sin inventar nada malo.
Esta entrada no ha sido pagada ni encargada: estuvimos allí como una familia más de visita. Las fotos son de la tarde informativa del 31 de julio de 2026.