Blog
Una tortuga pequeña y una gran responsabilidad
Algunas historias empiezan muy bajito: con un caparazón diminuto en la hierba.
Así la encontramos: una pequeña tortuga terrestre, completamente sola, andando por Leonberg. Demasiado pequeña y demasiado frágil para el ancho mundo. Y, como se supo más tarde, ya llevaba a sus espaldas una aventura peligrosa: se había caído del balcón de un tercer piso. Para un animal tan pequeño, una caída así es mortal. Que la superara ilesa raya casi en el pequeño milagro.
Un sitio seguro y verde fresco
La acogimos enseguida. Un rincón tranquilo y resguardado, un poco de sol y hojas frescas de diente de león: no hizo falta más para que se relajara y empezara a comer con gusto. Mis hijos, sobre todo, quedaron encantados con la pequeña invitada de cara seria y pasos lentos y pausados.
Por mucho cariño que le tomáramos: una tortuga no es un juguete ni un recuerdo de viaje. Pertenece a alguien, y queríamos a toda costa devolverla a su casa. Pero es justo ahí donde en Alemania la cosa se complica. Y por una razón muy buena.
Por qué hacen falta papeles para una tortuga
Las tortugas terrestres europeas figuran entre las especies estrictamente protegidas. Quien tiene una necesita obligatoriamente papeles: el llamado certificado CITES, que acredita que el animal procede de cría legal. Además, cada tortuga debe estar declarada ante la autoridad de protección de la naturaleza competente. Estas normas no existen para fastidiar a los propietarios de animales, sino para proteger a una especie amenazada del comercio ilegal y de la caza furtiva.
Pedimos amablemente esos documentos a las personas con las que el animal había vivido antes. No pudieron presentarlos.
La decisión correcta, aunque cueste
Con eso la cosa quedó clara para nosotros, aunque no nos resultara fácil. Sin una prueba de su origen, una tortuga protegida no puede entregarse sin más a otra persona. Para proteger al animal, el 30 de mayo de 2026 llevamos a la pequeña tortuga terrestre a la comisaría de policía de Leonberg. Allí quedó oficialmente puesta bajo custodia «para la protección de la propiedad», debidamente documentada y con certificado.
Ahora las autoridades se ocupan de que la pequeña llegue a un lugar seguro, con alguien que pueda tenerla en condiciones adecuadas a su especie y con los papeles correctos.
¿Costó dejarla marchar? Sí. Pero a veces la responsabilidad significa exactamente eso: no hacer lo cómodo, sino lo correcto.
Por si algún día encuentras tú una tortuga
Si se te acerca un animal de origen desconocido, lo mejor es que te dirijas a la policía o a la protectora de animales. Y si estás pensando en acoger tú una tortuga: infórmate antes sobre los papeles necesarios y sobre la obligación de declararla. Es el camino más seguro para que el animal esté realmente bien.
Nuestra pequeña tortuga lo consiguió. Y estamos agradecidos de haber podido acompañarla un trecho de su camino.
Nota: en Alemania, las tortugas terrestres europeas están estrictamente protegidas por el Convenio de Washington (CITES). Quienes las tienen necesitan un certificado CITES/UE y deben declarar los animales ante la autoridad local de protección de la naturaleza.